Nos fuimos a la piscina GRATIS
En un ataque de ESTO NO NOS VUELVE A PASAR decidimos visitar la piscina que tengo al lado del curro. Super “fashion”, pedazo de piscina de 50 metros con duchas de la muerte y ambiente fantástico. Eso si, cuatrocientos yenacos del ala por dos horas de estancia. La verdad no me importa pagarlos.
Y claro, nos dijimos, si esa es la de al lado del curro la de al lado de casa SEGURO que esta de muerte, estupendísima, al fin y al cabo vivimos en una de las zonas mas selectas de Tokyo, ¿verdad?
Nerea, reina del PREGUNTO, fue a preguntar. La piscina de al lado de casa esta abierta de nueve y media a cinco y media, todos los días de la semana. Y es gratis.
Yo no terminaba de creerme eso de GRATIS, pero claro, todo tiene su explicación. Hay turnos. Si, si, TURNOS.
Cada dos horas echan a la gente y entran otros, osea que mejor calcular cuando vas no vayas a entrar a las once y a las once y media te echan.
Nosotros fuimos a las tres y media. Sin prisa, sin madrugar, que era sábado. Y la verdad no era ni la mitad de glamurosa, pero si que era gratis.
Eso si, yo me esperaba que con eso de ser gratis habría allí gente como a la salida de la mascleta, pero no, nada, niente, que NO. Que contándonos a Nerea, al socorrista y a mi estábamos 7 adultos.
Chulísimo.
Eso si, algo que me sigue y seguirá sorprendiendo, la profundidad de la piscina, de hecho LAS DOS, en la de cincuenta metros el agua me llega por debajo de los hombros EN TODA la piscina y en la nuestra en la no glamurosa pero gratis por encima del ombligo, que para que me tapara los hombros me pase la hora y media de rodillas en el agua.
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos HABEMUS PISO (o casi)
Hace unos 730 días, relatábamos Templos, relojes y jerseys de cuadros rositas…



