Algún día molaría marcarse un viaje como el suyo, cuando cobremos la herencia supongo, o cuando le vendamos la idea a algún canal de televisión sin ideas, lo que llegue primero.
Hace tanto que no sé como enfocar el post. Así que me dejaré llevar…
Guillermo parece una estrella del rock descansando después de un intenso ensayo: metro ochenta comprimidos durante 11 horas y unas gafas de sol que no consiguen aliviar un dolor de cabeza fruto del aire a condicionado y los cambios de presión (gracias KLM). Parece absorto, yo concentrada.
Amsterdam es un buen lugar para acostumbrarnos a un lugar donde comprenderemos TODO de nuevo (o casi todo, el acento de algunos rincones de la geografía española tiene telita). Escribo desde la puerta de embarque C8, vuelo Amsterdam-Madrid, y comprender las conversaciones ajenas, me hace sentir como un ESPIA, y me dan ganas de taparme los oídos para poder seguir escribiendo.
Ahora que lo pienso, mañana hace un año que hice el trayecto inverso hacia Tokio. ¿Cómo hacer un resumencillo de la experiencia?
LORCO DIXIT=> Mind the step, suena una y otra vez con la misma voz metalica que me recuerda que aunque le pegue o ruegue nada cambiará, seguirá diciendo MIND THE FUCKING STEP.
Todos los altavoces del aeropuerto parecen estar de acuerdo en agravar mi dolor de cabeza, en hacer que en lugar de dolerme tan solo detrás del ojo izquierdo, el dolor se extienda hasta la sien y de allí al cerebelo. Lo peor, repiten en varios idiomas, todos voces de chicas, todos repitiendo.
MIND THE STEP
Patada voladora…
Un año, día tras día, sin poner los pies fuera de la isla, creo que se nota. La silla se mueve y sigo pensando que son los terremotos con los que Tokio nos obsequia, pero no, es la cinta transportadora, esa que me recuerda que MIND YOUR STEP.
Al menos no hay música, ninguna sintonía de ascensor para calmarnos como si fuéramos fieras… MIND YOUR STEP
Fieras quizá no, pero estoy de acuerdo en que un año entero sin coger un avión, sin salir de Japón, sin romper con la rutina… No, no seremos fieras, pero a veces la analogía con los animales en cautiverio no me ha parecido excesiva…
Sólo ha sido un año, pero igual que nos hicimos al carácter sencillo y su total carencia de organización, desde hace una hora hecho de menos el carácter afable (falso o no, eso esta por demostrar) y las pocas ganas de molestar de nuestros huéspedes nipones.
Con mi nueva sudadera verde de Uniclo, soy un camaleón de patas multicolores. No, no hemos salido del aeropuerto, otra vez será, sin duda.
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos Un momento para Rizal
Hace unos 730 días, relatábamos Más videos, hoy anuncios San Miguel