A un concierto de JAZZ
Si, si, Jazz, la música que uno empieza a apreciar cuando tiene mas de 50 años, ha bebido miles de litros de whisky o simplemente ya paso por todas las otras y solo le queda esta como consuelo.
Pues aprovechando que había uno no muy lejos de casa y que una amiga de Nerea asistiría nos cogimos nuestros cuerpazos y nos fuimos al concierto.
El bar es un sitio pequeño con cierto estilo de café tertulia, pero americana. El concierto en si no estuvo mal, un vídeo os lo prueba.
Pero no creo que cambie nuestra vida, volveremos a ese garito, pero no por ese concierto en si, sino por los habituales del lugar y el dueño del mismo.
El dueño se ha corrido medio mundo y decidió volverse a vivir a casa porque era mas seguro, tranquilo y al fin y al cabo ya sabia como funcionaba. Los clientes salían de todos lados y uno de ellos trabaja con Amnistía Internacional y hablaba castellano.
al final estuvimos casi mas tiempo hablando que escuchando el concierto.
Y claro, eso se paga. El dueño nos abrazo, nos dio la mano, nos dijo mis veces que eramos gente maravillosa (creo que el momento exaltación de la amistad estaba en su cúspide) y nos dio un regalito, ¿podréis adivinar que?
Mañana os lo contamos
En un remoto pasado
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