Jamonera en Urgencias!!!! o nunca digas que en Japon no te entiende nadie.
¿Recordáis a Espi y Raquel? Ya, algunos pensabais que era un mal sueño pero no, son gente de verdad.
Olvidé comentar que tras la sesión de “singstar” japonés, nos quedamos de sharla hasta las 3 y quedamos para pasear por Ueno y cenar allí. Aquello nunca llegó a ocurrir…
“Mi Jamoneraaaaaaaa, galopa y corta el viento cuando pasa por el puente camini…PF PF PF”
Jamonera dio dos coletazos de socorro y su jinete se percato del problema en seguida. Habíamos pinchado una rueda. ¿Qué hacer? Domingo por la tarde, sin conocer el barrio, nos fuimos al Koban más próximo a preguntar por un taller mecánico. En el mejor keigo del que era capaz solté un: “Ano… Sumimasen, chotto shitsumon ga arundeskeredooo…” (para bien o para mal dije exactamente eso) y a partir de ahí con gestos le explicamos lo que pasaba. Muy diligente el amigo policía saco un mapa de la época Edo mientras yo soltaba por lo bajini algo no muy halagador. Mientras le hacia un croquis a Guillermo, nos debió oír hablar, fue entonces cuando el mundo dejo de girar, los pájaros quedaron fijos en el aire y el poli dijo: “¿De donde son?”
PASTA DE BONiATO, PIEDRA POMEZ y algunas cosas mas se nos pasaron por la mente en lo que pareció una eternidad. ¡¡¡El tio lo había dicho en un español/castellano DE PUTA MADRE!!!! Si no llega a ser poli hasta le damos nuestro numero (por muy majos que sean…)
Total, que estuvimos de palique como media horilla o asin. Sus compis del Koban se encerraron en una habitación y le miraban por el rabillo del ojo en plan: sera el tío sobrao, ¿¿¿¡¡¡¡pos nostablando gaijin!!!!??? Cuando se lo cuento a la peña van a alucinar, a lu ci naaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar (para quien sepa quienes son Gigatron, ahí va ese homenaje)
Nos contó montones de anécdotas de sus viajes a España. Y ahora viene lo mejor. De verdad que parece una bola, y lo mismo nos la metió, pero chapo el tío. Resulta que estando en Barcelona, una noche mientras hablaba con un local. Se les acerco un payo con pinta de árabe que se identifico verbalmente como agente de la ley. Después de intentar amedrentarle diciéndole que estaba hablando con un camello, le pidió el pasaporte. Y entonces aquí el colega va y le suelta en español: ¿puedo ver sus credenciales?
No puedo imaginarme la cara que se le quedo al payo. Y encima le saca un carne falso con su foto ¡¡¡¡¡¡pegá con logtite!!!!!! Pero vamo a ve, so chapucero,¿¿¿¡¡¡¡¡tustas mal de la cabeza!!!!!???
Con el rabo entre las piernas, se fue el pobre kinki deseándole una velada agradable al “turista”.
En fin, creo que la historia vale la pena la pecha de leer que os estáis dando.
Para que lo sepáis, la policía de Tokio sigue clases de español para luchar contra el crimen mas o menos desorganizado de las mafias sudamericanas (es que nadie se imagina que un tío de un koban sepa hablar español, vamos, ¡ni de coña!) y este tenia que ser el primero de su clase. ¡Si mis alumnos acabaran hablando así me daría un tantarantan!
Ademas el tío cumplió como un pofeziona, el taller estaba a dos minutos. Y como iban a tardar media hora en cambiar la rueda, nos comimos nuestro picnic (la idea original era aprovechar el sol y pillar unas birras en el parque de Ueno, ya ves…) en un templico la mar de chulo. Pa que veáis que no es mentira.
¡¡¡FOTOS ESTA TARDE!!!
AHORA
Previamente había comentado que nunca llegamos a cenar con Espi y Raquel. Pero no fue por el pinchazo, sino porque los muy maaaaaarmotas se quedaron fritos en el hotel y ni llamar pudieron. Desde luego, tener amigos para esto… mu mal.
El caso fue que nosotros si que fuimos a Ueno y de hecho nos cundió mucho la visita. Este lugar en acogedor siempre. ¡La gente que se sienta en los baretos es tan maja! Estuvimos haciendo amigos mientras tomábamos una birra. Descubrimos que ¡¡¡¡hay un KARAOKE KAN en Ueno!!!! Ya no hace falta ir a Shibuya para ponerse hasta el ojete de alkol en un karaoke por un precio mas que módico. Compramos gorros de invierno fashion y mas cosillas.
El último encuentro de la noche fue David, fue como la moviola de lo de por la tarde. Entramos en un Donki supertocho y un payo nos oye hablar. Por la cara podía ser español, pero también polaco, inglés o australiano. Pero resulto que era catalán, y el tío salto como con un resorte nada mas oírnos hablar. “¿Sois españoles?” Y claro, a aquello le siguió otra retahíla de anécdotas y preguntas, y la promesa velada de que pasaríamos de nuevo por allí.
Ya veis queridos lectores, donde menos te lo esperas…
En un remoto pasado
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