Comiendo en restaurantes escondidos
Lo bueno de salir con gente a la que gusta de buen comer y buen beber es que te van descubriendo lugares que aunque no aparezcan en guías tienen un nombre en la ciudad donde vives.
Este domingo queríamos ir a comer juntos y el plan que teníamos se nos fue al traste al descubrir que el restaurante donde queríamos ir cerraba fines de semana y festivos, tienen que estar forrados para permitírselo, así que teníamos que improvisar un plan para diez personas en menos de 24 horas, difícil difícil.
No para super Saori y su agenda de restaurantes escondidos, nos llevo ni mas ni menos que a un restaurante donde va a comer el príncipe heredero de Japón cuando se aburre en su casa.
Ahí estábamos nosotros, ni mas ni menos que en “Le Bistrot Ami“. Ami resulta ser el nombre de la propietaria y cuando alguien le dijo que eso significaba amigo/tomodachi decidió que tenia que usar en el nombre del restaurante.
Nos encanto que en los palillos hubieran grabado el nombre del restaurante, un pequeño detalle que le daba un punto mas de encanto.
Nosotros nos pillamos la opción menú asiático y barra libre por tres mil quinientos yenes, de la comida solo puedo decir que TODO, TODO estaba buenisimo, platos de diferentes países asiáticos regados con abundante cerveza y vino chino, una especie de saque que huele a jerez, sabe como el oloroso y deja una resaca como un buen valdepeñas.
El final de la noche, como no podía ser de otra manera, en un karaoke, intentando destrozar nuestros hígados y nuestros tímpanos al mismo tiempo. Menos mal que no quedo testimonio fotográfico de ese momento.
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