Pues si, nos hemos ido a la playa, el fin de semana, y como ayer tuvimos ciertos problemillas con las fotos no pudimos contároslo, pero hoy…

Hoy si que podemos mostrar las fotos, pero antes, el como y el porque.
Nerea fue invitada por sus profes de japones a acompañarlas a casa de una de ellas en Katsuura(勝浦) y claro yo intente por todos los medios apuntarme a un viaje para féminas. A ver, a ver, que podía yo proponer… Pues ya esta, servicio de conductor. Y funciono!
El sábado después de la hora de comer salimos hacia la playa montados en un cochecito de alquiler y poco a poco llegamos a nuestro destino, para el primer día el plan era simple, llegar, montar los futones para dormir e irnos a cenar.

Después de comernos medio océano de peces y un plato suculento llamado “aji tataki” que no es mi mas ni menos que una caballa española troceada, mucho, mezclada con ajo, shiso, miso, sake… un montón de cosas mas y presentada, para nosotros en esa ocasión, como algo que parecía un filete tártaro, increíblemente bueno. Teníamos que hacer algo para ocupar nuestra noche sin volvernos locos hablando solo japones, y claro…

Si es que los cohetes son irresistibles en cuanto hace un poco de buen tiempo, aunque otra vez nos llamaron la atención y tuvimos que dejar de tirar cohetes, y ¿que hace uno cuando ya no puede tirar cohetes?

Pues si ayudar a pasar la cena con una botella de morenita, una buena charla y nuestras, sobre todo mías, patadas a la gramática de esta lengua que nos tortura. Después de eso era hora de irse a dormir. Por la mañana teníamos que visitar el pacifico, otra vez el pacifico y sus frías aguas.


A pesar de las temperaturas había gente con tablas de surf de esas un poco por todos lados y es que el día acompañaba, un poco cubierto, caluroso y alguien que todos conocemos no pudo resistir, a correr pa dentro

Loca, con ese agua a menos de 24 grados uno no debería bañarse, ¿¿o no?? Y una vez que Nerea tenia el modo sonrisa ON para todo el día seguimos paseando por la costa, a ver que encontrábamos.

¿¿Lo cualo?? ¿¿monos??? el cartel estaba, pero a ellos no los vimos, en serio, por ningún lado.

Pero de estos, que ni idea de lo que son, había miles, por todos lados, corriendo cual cucarachas enojadas, a saber lo que buscaban.



La verdad es que aunque fueron pocas horas disfrutamos del fin de semana, de la compañía, de la playa y sobre todo de “hablar” todo el rato en japones o al menos intentarlo.
La palabra del fin de semana fue “mukashi” punto al que lo adivine!!
En un remoto pasado
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