Aquí hay elecciones
No me preguntéis de que, ni como, ni los tipos de partido, en serio, ni idea, lo que si sabemos todos lo que estamos por aquí es que ahora es la temporada de una seta extraña que crece a la entrada de las bocas de metro.
El político con altavoz, es una seta molesta, aunque no creemos que venenosa, que se dedica a chillar los beneficios de votar por él, o eso pensamos. Lo peor es que de vez en cuando ese señor/a tiene a subalternos que gritan por el, dicen lo bueno que es mientras él clava dos mil reverencias por minuto y sonríe. Increíble…
Lo peor es que a mi me recuerdan al “camión del tapicero” van haciendo ruido por las mañanas, tardes y noches anunciando sus movidas, y claro, me despiertan…
Ahora que no podemos votar en las municipales en España, al parecer al no residir allí no tiene sentido que lo hagamos y nuestra opinión sobre la política de nuestra ciudad no cuenta. Aquí nos comemos la campaña y tampoco votamos, que no es que tuviéramos intención, pero vamos que no podemos. Si esto sigue así pronto ni en las elecciones de la asociación de vecinos…
Me pierdo, me pierdo, que decía que mirando los carteles de las elecciones, esas que nos despiertan y no nos dejan participar, reconocí una cara. ¡¡Si, si, yo!! ¡¡Una cara!!! ¡¡Japonesa!! ¡¡y de un político!!!
Y es que cuando estuvimos en Katsuura esta señora, llamada Renhō Murata (村田 蓮舫), estuvo en la tele en una especia de reportaje y claro, esos pendientazos de perlas no los pude olvidar…
Dicen los del pozo de la sabiduría que empezó con campañas de publicidad, periodista y ahora política, ole!!!
En un remoto pasado
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