Galicia calidad de…
Quien nos iba a decir a nosotros que por segunda vez en nuestra vida nos íbamos a beber una Estrella Galicia, de la primera ya casi ni nos acordamos, del sabor, porque del lugar y la compañía no nos olvidaremos nunca.
Allá por el principio de siglo, cuando la gente aun no tenia que quedarse en pelotas para entrar a un avión, eso que algunos llaman destino y nosotros preferimos llamar suerte nos llevaron a encontrarnos con un bar y un galleguiño que forma parte de nosotros aunque no lo veamos desde que volvió a las españas.
El bar, Tortilla 10, el galleguiño, Dani, gran fotógrafo, mejor persona…
Pues este fin de semana nos tomamos unas cuantas Estrella Galicia por Tokio, una a su salud aunque el no estuviera y las otras, como el gustaba de decir, por las familias que trabajan en las fabricas para que sigan teniendo un curro.
Y como somos gente de compartir nuestra alegría no queríamos que solo los trabajadores de estrella galicia tuvieran algo que celebrar.
Un par de botellas de Albariño hicieron compañía a las cervezas, eso si, eramos muchos así que tampoco fueron tantas como puede parecer, ¿o si?
Del resto de la noche solo decir que comimos, hablamos, nos abrazamos y vimos a gente que hacia tiempo no veíamos, como todo bar que se precie estuvimos de pie hasta que cerraron, invitándonos amablemente a irnos a nuestras casas, a otro bar o donde fuera. Eso si, que volver, cuando quisiéramos, siempre bien recibidos.
En un remoto pasado
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