Una noche de esas en las que el sillón te empuja fuera de casa. Donde el plan establecido consiste en “pos ya veremos”. Donde empiezas con una “cena de esas“.
Una noche de esas en las que empiezas sin fuerzas. Donde el taxi que te lleva a casa vuelve luchando el primer rallo de sol. Donde la cama te abraza lleno de energía.
Una noche de esas en las que tu lista de “gente para bailar” tiene nombre nuevos al terminar. Donde “aquel sitio” que ayer era nuevo hoy es parte los de “somos fijos”. Donde la gente te llama por tu nombre al salir.
Una noche de esas que sabes que tienes que contar. Donde al principio echas a faltar a tus ermanos para compartirla. Donde al final ellos estaban allí, o al menos, a ti te lo parece.
Una noche de esas en las que te despiertas al día siguiente estúpidamente contento. Donde recuerdas el volver casa. Donde no recuerdas el salir de ella.
Una noche de esas que pasan. Donde sabes que da igual el país, ciudad o garito. Donde sabes que van a seguir repitiéndose.
Nunca, jamas, dejarán de sorprendernos los matsuris, sin duda una de las cosas que mas me gustan de este país. Esas ganas de salir, de comer y beber fuera, de compartir un momento con la gente del barrio, la mezcla de edades…
No lo puedo remediar, siempre pienso en FERIA, en la feria de día, en cervezas y sonrisas.
Siempre hemos sido bien acogidos, siempre con sonrisas, siempre hemos tenido alguna sorpresa y esta vez no se iba a quedar sin.
La primera nos la dimos cuando llegamos y vimos los enormes mikochis, que lo mismo no eran mikochis, que tenían allí.
La segunda nos la dio el ambiente, para mi una primera vez en ver bailar a todo el mundo al rededor de un pedestal de donde venia la música, un taiko, un reproductor de casetes y al lio. Gente feliz bailando, en serio, hipnotizante, si no fuera por mi hipocondría-intercostal os aseguro que hubiera saltado al circulo y hubiera dado doce vueltas.
(perdonar por la calidad del vídeo, pero no daba para mas)
Y la tercera, TRES GEISHAS, puede que las primeras de verdad que veo en todo el tiempo que hemos estado aquí. Las tres iban acompañando a un cocinero, al parecer famoso y rico, residente en Akasaka. Las tres se doblaron una birra en menos tiempo de lo que lo hago yo, las tres ganaron mi sincera admiración y por eso mismo no les hice fotos.
Era extraño ver como la gente se les acercaba, les hacia una reverencia y desaparecían. al cabo de un rato ellas también desaparecieron, tres cervezas, doscientas reverencias y cuatro o cinco fotos después.
Después me dirían que Akasaka es uno de los pocos barrios de geishas que aun quedan por Tokio, ignorante soy…
Saori vio el alijo y automáticamente preguntó : ¿Cuándo quedamos?
Dicho y hecho, apenas una semana estábamos devorando jamón, queso, caña de lomo…
Entre risas, fotos y aullidos a la Luna, recordamos la peli que habíamos visto juntos en el cine “de baratillo” que hay al lado de casa : The Artist.
Resulta que el protagonista se hizo famoso con la versión francesa de una serie cómica sobre una pareja y le mostramos algún vídeo a las chicas, para ver qué tal…
Aunque no entendían el idioma, se rieron un montón… japoneses, españoles, marcianos…
Se hizo tarde y todos teníamos que trabajar al día siguiente. Pero nos fuimos a la cama con un buen sabor de boca y una sonrisa.
Despedirse del verano es una larga ceremonia, empieza el primero de septiembre, termina cuando empiezas a llevar manga larga y las noches al aire libre dejan de ser “frescas”.
Gracias a Saori, una mujer con recursos y amigos en todas partes, conocimos a Saeko, una clarinetista encantadora cuyo trío “コ-コ-ヤ”/(Kokoya) daba un concierto en un simpático café-cine-sala de conciertos llamado cinecafesoto
No hay nada más que decir, excepto que el concierto fue acompañado de algo de papeo y una birrilla, habrá que volver.
Os dejamos las fotos y sobretodo un extracto de algunas canciones… Siento que no estén completas, no podía sostener la cámara.. hehe
Aquella noche, le enseñamos a Saori una foto del alijo… pero esa es otra historia.
Feliz otoño.
Ya teníamos un 石付き (ishitsuki) pero no pudimos resistirnos a la invitación de Hide para una nueva clase de bonsais.
Como siempre un encanto, la gente de la clase nos recibe con los brazos abiertos aunque no nos enteremos de nada, como ejemplo, la pizarra que nos esperaba al entrar, la que explicaba el nombre del bonsai y de los tres “arbolitos” que íbamos a usar.
Como eso de los pulpitos no nos va a parar nunca nosotros miramos a los demás, sonreímos, y decidimos que esa vez le tocaba a Nerea mancharse las manos y a mi mirar.
Lo primero saber que teníamos para empezar, un cerezo ,un sauce, una plantita, una roca y una bola de “mantillo” o humus. Pues al lio, a imaginar como queríamos nuestro bonsai
Poner dos arbolitos y una planta encima de una roca, sin maceta no es tarea fácil, pero allí estaba todo el mundo para ayudarnos a poner los alambres que sostendrían todo. Sin duda las mejores fotos de la sesión, las manos del sensei luchando contra el pegamento y nuestro criterio.
Con los alambres ya fijados solo nos quedaba que Nerea decidiese la inclinación de los arboles y nuestro bonsai estaría listo. O al menos eso pensábamos.
Eso es lo que creíamos,como siempre nos adelantamos. Aun nos quedaba limpiar la piedra, quitarle todos los restos de tierra para dejarla visible y cubrir el bonsai con musgo. Y entonces si, entonces habríamos terminado.
Por si no lo sabíais, el musgo se puede lavar. Nosotros no teníamos ni idea tampoco, pero claro, ahora ya empezamos a ser unos “iniciados” en esto de los bonsais. Y ahora si, el resultado final.
En un par de semanas el cerezo dará flores, el sauce ya ha empezado a abrirlas, esperemos que para entonces podamos enseñároslo.
Hace ya mucho tiempo, pero menos del que nos gustaría, un terremoto mas un tsunami destrozo la vida de miles de personas. Y como a nosotros no nos gusta hablar de desgracias sino de alegrías el otro día recibimos una y gorda.
Una buena amiga que tiene familia en la zona le regalo a Nerea tres latas de sake. Lo importante de esas tres latas es que vienen de una fabrica que fue destruida por el tsunami. Esta es la primera remesa que se produce después de la reconstrucción de la fabrica, esta vez no tan cerca del mar, y nosotros podremos saborear una de ellas.
En tan solo ONCE meses la fabrica ha sido reconstruida, la producción ha empezado de nuevo y ya vuelven a estar en el mercado.
Así da gusto enterarse de noticias, sonrisas y esperanza. Todo ello regado por una copa, MIL GRACIAS!!
Pd.-Un enlace para aquellos que quieran sonreír, la situación de una de las zonas afectadas por el tsunami 11 meses después. Que aunque dista de ser perfecta deja un rayo de sol.
No somos de esos de decir que no a un plan, menos aun si es en fin de semana, menos aun si el plan incluye salida, concierto, copas y buena gente…
Este sábado nos plantamos en el concierto de “The Blues Blasters” sin tener muy claro que nos íbamos a encontrar.
En ningún momento pensamos que estaría allí ese señor, con esa guitarra y esa cara de buena gente.
Paso la mayor parte del concierto sentado, ya que el cantante es el loco de la armónica. Sentado no paro de recordarme a un personaje de cualquier película de esas del estudio ghibli.
Solo les falto cantar “But Ain’t got you”…
Y hubiera sido, increible-ble!!!
De los precios de las copas en el bar mejor no hablar, que aunque sea uno de los pocos que tiene sidra de barril el palazo dolía. Eso si, el concierto era gratis
E incluso algunos se atrevieron a cantar sin necesidad de karaoke.
En ese momento, cuando los efluvios de Baco empezaban a atacar nuestras pobres neuronas, alguien pregunto que hacíamos al día siguiente. Si alguien tenia planes. Si alguien sabia que allí, a menos de dos pasos, tendría lugar uno de esos eventos de los que nunca nos cansamos.
Había un matsuri, otro festival, uno que era por la noche. No hizo falta mas explicaciones, nadie pregunto mas, ya teníamos planes para la noche siguiente.
Ninguno esperábamos encontrarnos con este espectáculo
El vídeo no hace justicia a TODO él , y nuestra ignorancia no nos permite aportar mas detalles del mismo, pero gente que baila y sonríe, estandartes, pulpos, medusas o lo que fuera eso y alguna que otra cerveza Y NOS CONQUISTARON. ¡El año que viene repetimos!
El día que empezamos la gente nos llamaba locos, pero el furor por las fundas de plátano no termina. Es un no parar, mucho mas que la marquesa del Pollo Colorao.
La ultima de ellas ha terminado en clase, en la universidad y todo. Que luego dirán que si seguro que estaba en la cantina, que si esa se pasaba el día de fiesta y luego copiaba en los exámenes, lo que ellos quieran, pero nosotros tenemos pruebas de que hasta tomaba apuntes.
Nada menos que por las Asturias, que grandes canciones, de la mano de uno de los blogs que nos suele sorprender con música, fotos y darnos envidia por aquello de salir en el doctor Mateo, que eso de la Verbeke a menos de 100 metros tiene que dar gustico . Uvepece, aunque insiste en llamarlo Nada Que Contar