Tres dedos
Acababa de salir del ofuro después de llegar a casa con Jamonera y su nueva batería cuando decidimos mirar que pasaba fuera, en la calle.
Mover la cortina y descubrir que tienes una pista de patinaje privada no es algo que pase todos los días, así que nos dedicamos a disfrutar. No mucho, que ya no nevaba y hacia frio
Después de hacer todas las fotos que se nos ocurrieron nos dimos cuenta que los bonsais iban a pasar una mala y fría noche, así que, armados de paciencia, dos mantas y agua caliente intentamos que al menos ellos no estuvieran sobre placas de hielo.
Un par de cubos de agua caliente para que no tuvieran hielo alrededor y listo, tendrían que esperar hasta la mañana siguiente para que les quitáramos la nieve.
El despertar nos dejo un sol enorme, hielo por todos lados y nuestros bonsais que parecían estar aun vivos.
Aunque todos los años nos ha nevado en Tokio siempre suele ser por febrero, siempre suele ser tan poco que a la mañana siguiente ha desaparecido. Esta vez no, aun hoy (tres días después) encontramos montoncitos de nieve en los lugares donde la sombra no se va nunca. Afortunadamente ya no hay placas de hielo por la carretera y se puede volver a conducir en lugar de patinar, pero ayer fue sin duda el día mas frio que yo recuerdo (de este año)
Sigo pensando que la mierda blanca, también conocida como nieve, esta bien para un ratico, par jugar, para hacer fotos, pero vivir TOOOOODO el invierno con esta cosa que cuando se pune dura resbala del carajo y mientras que esta blandita no hay manera de volver a casa sin los pies helados…. Pos como que no.
Pd.- El titulo, un recuerdo a la gran película “La Cité de la peur”
En un remoto pasado
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