Jamonera luchando contra los elementos
Como las buenas historias que se cuentan en las frías noches sentados alrededor de una hoguera, esta empieza una fría noche de Enero. A unas horas en que la luz del sol hacia tiempo había desaparecido.
Andábamos Jamonera y yo de camino al onsen ese que te da jukatas y te cobras las cervezas cuando de repente dejo de “funcionar”. Ese sentimiento de estar perdiendo potencia en la moto, tu le das al puño a tope y lo único que consigues es un brurum, brurum apagado, ni un pequeño acelerón…
La única opción, la de siempre, para un lado de la carretera, ponemos las luces de emergencia de Jamonera (totalmente manuales, vamos que era yo cambiando los intermitentes cada dos segundos) y optamos por la solución informática. Apagamos y volvemos a encender.
Algo no iba bien, Jamonera tenia problemas para encender. No terminaba de hacerlo y una vez conseguido se volvía a apagar en los semáforos si no estábamos dándole GAS a tope cual jincho/pelo-cenicero.
Como a voluntad no nos gana nadie Jamonera y mi persona conseguimos llegar al onsen y volver a casa sin mayor problema que un susto.
Nos dijimos que seria una burbuja de aire que había hecho un extraño y esperamos hasta el día siguiente.
Al día siguiente arrancamos sin problemas, Jamonera parecía estar repuesta. Empezamos el viaje al curro y…
Se para, Jamonera decide pararse en un semáforo y no quiere arrancar de nuevo. Nos vamos los dos para un lado de la carretera, subimos a la acera y nos toca andar juntitos intentando arrancar cada 100 metros. El primer kilómetro a pie que hacíamos juntos, no seria el ultimo…
En cuanto termino ese kilómetro, que afortunadamente era cuesta abajo, Jamonera arranca y nos vamos los dos contentísimos hacia el curro, sin olvidar dar GAS a fondo en cada semáforo. Preguntándonos ¿cual sería el problema? ¿la bujía? ¿el acelerador? ¿la burbuja? ¿el cigueñal?
Ocho horas de curro y una de comida después nos volvemos a encontrar. Jamonera no arranca, nada, que no hay manera, empezamos a andar juntos… a ver si llegamos a algún lado…
Afortunadamente encontramos un taller, a los dos minutos tenia el señor mecánico a Jamonera abierta y le probaba la BATERÍA. En dos segundos había descubierto la avería, me indicaba que eso de la batería me iba a salir por un pico y que podíamos cambiarla si yo quería, que el tenia allí.
El pico resultaron ser CIEN eurazos, pero ahora Jamonera tiene un nuevo corazoncito, arranca sin problemas, no tengo que dar GAS a fondo en los semáforos y estábamos preparados para lo que cayo esa noche…
En un remoto pasado
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