Hace ya un año que no usamos el metro en nuestros desplazamientos, un año con un casco en la cabeza y frío en los pies y manos, un montón de días sin que nadie nos empuje para entrar en el metro y la verdad es que han dado mucho, pero mucho de si.
Primero nuestras aventuras para conseguir el carnet japones, con nuestros repetidos viajes. Pero al final luchando como jabatos conseguimos nuestro preciado carnet, una vez decidido el nombre que iba a tener Jamonera ya solo nos quedaba atrevernos con el tráfico de Tokyo, quien dijo miedo?
La verdad es que nos ha dado muchas alegrías, muchísimas, y nos ayuda a mantenernos hasta tarde en la ciudad sin mirar a que hora era el último metro, cuando teníamos que volver o cuanto dice ese señor del taxi que nos va a cobrar.
Alguna que otra pena, como las multas (ya llevo dos, pero no hablaré de la segunda que me avergüenza) y hemos aprendido pulpitos gracias a ella.
Los elementos no han conseguido detenernos, ni la lluvia, ni el sol, ni los tifones, ni la nieve, nosotros todo el rato montados en la moto, a donde fuera, aunque solo fuera por el placer de salir a dar un paseo o para irnos a beber cervezas. Aunque fueran pocas, eso del 0.0 en alcohol nos ha hecho mucho daño, bueno, no tanto y nos permitió descubrir los Hoppy que aunque tengan alcohol nos ayudan a beber menos cerveza.
Aun nos quedan un par de cosas que hacer con ella, como darle un paseo a Midori, pero tenemos tiempo, mucho tiempo y ahora viene el sol, poco a poco el calor volverá y los fines de semana se transformaran de nuevo en una posibilidad de salir a quemar rueda, a que el sol castigue nuestros brazos y el asfalto nos haga saltar, espero que este verano tengamos menos miedo, que salgamos mas lejos, dejemos nuestros culos pegados en el sillín de Jamonera y poco a poco consigamos conocer un poco más de este país que desconocemos totalmente.
Lo que si sabemos es que en 365 días hemos superado los 10.000 kilómetros, se dice pronto pero es mas o menos la distancia que hay (a vuelo de pájaro) desde donde vivimos ahora mismo hasta Lorca, quien sabe, lo mismo un día nos liamos la manta a la cabeza y empezamos ha hacer kilómetros y poco a poco, sin darnos cuenta llegamos a La Ciudad del Sol montados en Jamonera.
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos Atsuki Sakata, Shamisen de otra manera
Hace unos 730 días, relatábamos Bancathon 2008
Hace unos 1095 días, relatábamos Motivación extra para venir al curro