¿a Cuenca?, ¿a la mierda?, ¿a la luna?, ¿al infinito y mas allá?

El último coletazo

Ya habíamos terminado con Niijima, ¿os acordáis?
Eso pensábamos nosotros, todo el día haciendo el perro, que si playa, que si onsen, que si na de na. Cuando decidimos intentar dejar nuestros mochilones en el puerto. Así podríamos pedalear libres de carga y disfrutar sin destrozarnos las piernas.
Cuando Nerea, en un afán de esos de “Pos yo si pregunto“, se interesó por la salida de nuestro barco. El que nos llevaría de vuelta a casa.
-Perdone, el barco de las 14 no tiene problemas, ¿verdad?
-No, ninguno, sale desde Wakago debido a que el mar esta movido, pero eso es todo.
-¿Wakago?, ¿perdone?, ¿y cómo se puede llegar allí? (ya sabíamos que taxi era una posibilidad)
-Pues en taxi, claro.

Mientras tanto, en la otra ventanilla del puerto, Guillermo regateaba con la señorita de información para dejar dos bultos por el precio de uno. Cuando lo había conseguido y estaba a punto de finalizar la transacción, un grito desde el otro extremo del puerto :!!!!! Noooooooooooooo!!!!!

En ese momento sabíamos que el precio del taxi era de unos dos mil yenes, que teníamos unos tres mil en el bolsillo y que aun no habíamos comido. No nos salían las cuentas.

Así que decidimos que era el momento de preguntar por un cajero automático. Sin él tendríamos que desechar la opción de comer o buscar algo realmente muy barato.

Dos cajeros, tres calles y tres preguntas después teníamos dinero en nuestro bolsillo, suficiente para comer, pagar el taxi y poder volver a casa sin ese sufrimiento de tener que contar las monedas y regatear por un misero yen. No solo nos despedimos de Niijima con un ramen y un arroz frito, sino que nuestra amable mesera tuvo el detalle de llamarnos a un taxi de confianza… Lo que no sabíamos era que se trataba de una eminencia en túneles e historia reciente de Niijima.

Sabíamos que para ir hasta Wakago solo existía un túnel, uno por el cual no podíamos pasar en bici, lo que no sabíamos es que nuestro taxista (de la quinta de Matusalén) nos iba a contar la historia del túnel y el porqué la carretera antigua estaba ahora cerrada al trafico.

(pongan ustedes voz de taxista al leer esto, y esperemos que el señor taxista perdone nuestros errores en la transcripción)

El túnel fue construido después del terremoto (15 de Julio del 2000), ese terremoto hizo que cayeran muchas rocas y bloquearan la antigua carretera. Así que “No se quién” que era de esta isla vino como ingeniero y construyeron un túnel. Durante ese tiempo la parte norte y sur de la isla solo estuvieron conectadas por barco, había demasiadas rocas que caían en la carretera vieja. Dos años tardaron en construir el túnel, casi tres kilómetros.

La verdad es que el túnel era una pasada, el taxista nos contaba que antes se tardaba cerca de media hora por la carretera y que ahora en diez minutos podías estar ya en el otro lado.
Evidentemente no entendimos todo lo que nos contó, ya hubiéramos querido. Pero sí que entendimos esto. Y con eso y un par de risas nos despedimos de nuestro taxista que nos dejó en el muelle, al lado de donde tendríamos que embarcar para irnos a Tokio.

Todo el viaje nos lo pasamos pensando, ¿Qué hubiera pasado si nos hubiéramos presentado en el otro puerto, a falta de media hora para la salida y sin dinero? ¿hubiéramos podido pillar el barco?
Y es que aunque Nerea olvidó la tienda de campaña nos salvó de tener que volver a nado a Tokio con eso de preguntar 😉

 

 

 

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10 Comentarios a 'El último coletazo'

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  1. Xavi_kun dice:

    Preguntar es de cobardeeees!!!! xDD
    Hubieran sido unas risas si llegais a última hora y sin pasta 😛 Bueno, al menos a posteriori y con unas birritas seguro que nos reíamos ;P

  2. Sol dice:

    Venus 1
    Marte 0 🙂

  3. EVA dice:

    Bien esta lo que bien acaba…Un comentario repelente por mi parte, chicos: ¿mesera? ¿es que sois sudamericanos, de repente?

  4. mari dice:

    Menos mal que a las mujeres no les pasa nada por preguntar .Si llegais a ser dos hombres……..
    BIEN POR LAS MUJERES

  5. Pedro dice:

    Que yo quiero el final de lo de la jaulaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

  6. Pau dice:

    Jajaja si fuera por mí hubiéramos perdido el barco fijo… qué haríamos sin ellas 😉

  7. adela dice:

    Verdaderamente es que mi hija de vez en cuando !.ACIERTA¡.
    Bravo por mi niña

  8. Mahal dice:

    Gracias Mamá… pa compensar por el olvido… hehe

  9. uvepece dice:

    Menudo susto si os llegais a aparecer allí y era en el otro sitio… Si es que hay que preguntar… yo tampoco lo hago, pero hay que hacerlo 😀

  10. neki dice:

    Por un pelo. Pero, quien sabe que aventurais hubierais vivido de no haber preguntado?