¿a Cuenca?, ¿a la mierda?, ¿a la luna?, ¿al infinito y mas allá?

Nos vamos en un COPEN

Hace muchos, muchos años, hablamos por este rincón de un coche que nos gustaba. El increíble COPEN, un deportivo de bolsillo a precio reducido.

Snapseed 3

Comprar un coche teniendo en cuenta dónde vivimos y con lo poco que lo usaríamos era estúpido y sin sentido, pero alquilarlo…
No habíamos tenido la oportunidad de alquilar ninguno, ninguna agencia cerca de casa los tenía disponibles y hacer una hora y pico de tren para alquilar un coche, por muy copen que fuera, no terminaba de convencernos. PERO…

Encontramos una aplicación de alquiler entre particulares, tenían copens, estaban cerca de casa… ¡AL LIO!
Cuadramos agendas, reservamos el SUPER COPEN y nos fuimos un fin de semana a darle vueltas a la montaña más alta que tenemos cerca, el Fuji, ahí es ná.

El copen es muy bajito, lo que convierte en una aventura lo de entrar y salir de él. Conducirlo es muy divertido, es fácil de llevar y que sea manual no fue para nada un problema. Eso sí, creo que no pasaron de 20 veces las que intenté cambiar con la mano derecha y me comí la puerta. El conducir con el volante a la derecha tiene sus cosas…

El fin de semana fue espectacular, acababan de levantar las restricciones de horarios de cierre en bares y servicio de alcohol. Teníamos hotel, COPEN, sol y cámaras de fotos.

Para empezar como es debido, no hay visita al Fuji que se precie sin parar a comer en el Fujiyoshida – Houtou Fudou (el eterno huevo).

Hotto muy quemado

Con la barriga llena, Lorco puso rumbo al lago Saiko y visitamos un museo al aire libre de casas tradicionales que no habíamos visto antes, el Saiko Iyashi no Sato Nenba.

Saiko Iyashi no sato nemba

Dijimos adiós al lago Saiko y nos fuimos a nuestra cabañita a los pies del Fuji, para ponernos en remojo en una barrica de madera a la luz de las estrellas (con rotenburo privado al aire libre a las faldas del Fuji).

Por la mañana, fuimos a la Chureito Pagoda, esa que tiene vistas espectaculares del Fuji. Pero tuvimos mala suerte, estaban renovando el nivel desde donde se saca la famosa foto (os dejamos buscarla a vosotros), así que tuvimos que contentarnos con hacer las fotos desde el mirador, y ni tan mal. Pero el premio vino al volver al parking: nos encontrarnos con un familiar de nuestro copen, el mismo color, distinto modelo. Anda que no nos reímos.

Copen vs Copen 2

Para lucir palmito y descapotable, pusimos rumbo a los pequeños lagos de Motosu y Shoji. Motosu tiene una de las vistas más curiosas del Fuji. Valió la pena por muchas cosas : la de campings que descubrimos por el camino, el solazo, los paisajes fabulosos que se veían bordeando los lagos y un potaje a orillas del Shoji que te hacía olvidar que la tarde se te echaba encima (いろいろ料理 ことぶき). De hecho, para cuando llegamos al lago Yamanako ya era noche cerrada.

Esto es lo que dio de sí en fotos.

 

 

Como experiencia, lo volveremos a hacer, el coche es divertido, ENANO, pero muy divertido. Poder rodar sin capota fue un gustazo, el frío ya empezaba a entrar pero aun así estuvimos todo el domingo sin ella puesta. Que no por falta de melena al viento, en mi caso, dejamos de disfrutar.

Un detalle más : la cantidad de campings que hay por la zona. No sabemos muy bien si ha sido resultado de la pandemia o si realmente hay tant@ afincionad@. En cualquier caso, es bueno saberlo… para cuando volvamos a temperaturas más clementes.

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