Lorca, mi pueblo, se meneo mas de lo deseado.
De ese día no tengo recuerdo alguno, pero si del despertar el día 12 a las siete de la mañana en Japón, mirar el móvil y ver mas mensajes de lo habitual, abrir el correo y ver que la gente pregunta por tu salud y la de la familia. Abrir la prensa y descubrir que Lorca había sufrido un gran terremoto.
El primer pensamiento la familia, los amigos, sus familias, sus amigos.
Afortunadamente en el mail tenia noticias de que todos estaban bien, aun así llamé por teléfono a casa y me contaron que estaban todos juntos en Purias. La casa se había convertido en un hostal y había allí mas gente que en una comunión.
Todos habían dejado sus casas por el miedo de las replicas e intentaban mantenerse contentos pese al susto pasado.
Llame a mi ermano, lo medio desperté, estaba en el campo de unos amigos durmiendo en el coche con la radio puesta. El terremoto gordo lo pillo en la calle y vio reventar un montón de bajos, de lo que hablamos solo recuerdo una frase
“Tío, si esto es un cinco no quiero saber lo que es un nueve”
Recuerdo que nos reímos, que nos preguntamos por conocidos y amigos, todos estaban bien. Ya vendrían las madres mías por las perdidas materiales, lo importante en ese momento era saber que todos estaban bien, que había sido un susto y que las victimas que hubo pudieron haber sido mas si no hubiera habido un primer terremoto mas flojo que saco a la gente a la calle.
Después llegó el llorar a los muertos, los derribos, la búsqueda de razones en los destrozos en edificios, la gente sin casas, pero también llego una extraña sensación de solidaridad, un pueblo moviéndose junto intentando ayudar.
Voluntarios venidos de todos lados, manos levantadas cuando se pedía ayuda para lo que fuera. Aquel sobre de los japoneses…
Sin duda me quedo con esos recuerdos, con la imagen de Lorca volcada en ayudar a los que lo necesitaban, con gente viniendo de todos lados aportando su granito de arena, en como se organizo todo al principio. Son momentos de los que puedo decir que me siento orgulloso.
Luego llego la burocracia, los papeleos, las ayudas que no terminan de llegar, la gente que aun vive fuera de sus casas…
Es difícil desde la distancia saber la razón, no lo es tanto saber la causa, GENTE FUERA DE SUS CASAS…
Esperemos que no tengamos que recordar un segundo aniversario, esperemos que el año que viene todo el mundo este de vuelta en su casa y que el barrio de la Viña, sin duda el mas perjudicado, pueda volver a sonreír y ser LA PUERTA de Lorca que siempre ha sido. ¡Que sobra gente con ganas de ayudar, hagamos que se note!
¡¡AAAAMOS LORCA!!
En un remoto pasado
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