No perder la dignidad
Ayer sobre las siete de la tarde estábamos tranquilamente hablando por skype cuando de repente todo empezó a moverse. Al principio de un terremoto yo siempre me digo, cuenta hasta cinco, si sigue temblando empieza a moverte. Conté hasta cinco y mientras retransmitíamos en directo los movimientos de todos los muebles de la casa me dirigí hacia la habitación.
Cuando un terremoto empieza a hacer que todo se mueva hay que estar preparado, tener todo lo necesario para salir corriendo y no hablo de una toalla. Hay miles de consejos sobre que hacer para sobrevivir a un terremoto, pero yo tenia dos cosas en la cabeza, ponerme los pantalones y buscar la linterna.
La linterna porque aquí a las siete de la tarde esta la cosa bastante oscura. Los pantalones, porque si hay que ser rescatado por los bomberos lo mas importante es “no perder la dignidad” y eso es difícil hacerlo en calzoncillos y con una linterna en la mano, ¿verdad?
En un remoto pasado
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