Los siguientes días que pasamos en Moalboal fueron todos buceo, buceo, buceo y comer, comer, comer. No es un sitio donde me llevaría a alguien que no quiera hacer submarinismo, la zona no ofrece mucho mas, pero aun así nos las arreglamos para salir todas las noches a tomarnos una copa, intentar jugar al billar y hacer amigos.
Las playas de la zona, bien, correctitas, tirando a poca cosa, hemos estado en playas tan chulas en Filipinas que es imposible decir algo mejor de las de Moalboal, aun así dieron de si.


Los últimos días siempre me viene a la cabeza el susto de los primeros, el como podía darme respeto algo tan simple como limpiar las gafas bajo el agua, el estar a treinta y pico metros, el mirar tu nivel de la botella, ver que te queda la mitad y que aun estas a mas de veinte…
Cosas que después de siete días bajo el agua se han convertido en automáticas, si tengo que limpiar las gafas las limpio, no problema, si estoy a media botella y aun a veinte metros, aviso y subo un pelín, que no es plan. Mil y un reflejos que no tenemos, en el agua somos simples hormiguitas.

Hay dos cosas que suelen dar miedo en las primeras inmersiones, el pánico a quedarte sin aire y el GRAN AZUL.
Lo primero, el AIRE, es casi imposible no pensar en ello, pero al mismo tiempo es casi imposible que pase, llevas lo que se llama seguridad por redundancia, dos de cada, mas la gente que esta contigo que lleva también dos, aun a malas puedes compartir. Seguimos sin tener branquias con lo cual eso siempre da respeto, pero os aseguro que después de dos o tres inmersiones eso del aire ya ni te preocupa. Hay veces que ni recuerdas que estas respirando por la boca. Es entonces cuando solo te queda un miedo que vencer.
Lo del GRAN AZUL, es el “miedo” de cada uno, ese gusanillo de lo desconocido, de no saber que hay debajo tuyo, de encontrarte fuera de lugar, pero si no os da miedo el pasillo a oscuras de una casa que no conocéis no debería daros miedo ese azul oscuro. Los tiburones y demás tienen cosas bastante mas interesantes que comer que un tipo envuelto en neopreno con una botella de aire comprimido a la espalda. A nosotros lo único que nos ha “atacado” ha sido un pez payaso, si, si, un nemo, que no debía medir mas de tres centímetros y fue porque estábamos al lado de su anémona y él/ella tenia crías. No veas tu el miedo….
En cambio si hemos visto gente que no podían superar uno de esos dos miedos, era meter la cabeza bajo el agua con el respirador y sacarla muertos del susto. O bien estar en la orilla con la botella y todo perfecto pero al saltar en el AZUL OSCURO bloquearse y tener que volver a subir al barco. Creo que los dos miedos se quitan con un poco de conocimiento, es ese miedo a lo desconocido es lo que nos bloquea.
Y si no nos da miedo un pasillo a oscuras ¿por que habría de hacerlo un charco de tamaño planetario? Lo que ofrece bien merece la pena.
En un remoto pasado
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Ayer el Real Madrid (o la gran KK depende de quien hable) jugó en Murcia para recaudar dinero para las victimas del terremoto de Lorca. Una admirable iniciativa que demuestra que detrás de todos esos egos hay personas que se preocupan.
Mil gracias—————————————————————————————————————————————-