Se lió parda en la piscina
Ni idea de que ha pasado, ni idea de que iba la cosa, pero me he encontrado con una escena de lo mas rara al salir de la piscina en la zona de las taquillas hoy.
Iba yo con mi cuerpo de adonis con problemas para retenerse ante la vista de una birra y me encuentro delante de mi taquilla cuatro miembros del personal de la piscina, tres policías, una taquilla abierta y todas las cosas por el suelo, perfectamente dobladas, pero por el suelo.
Mi imaginación, que nunca espera que yo le diga a por ellos, se lanza en aquel momento a ofrecerme explicaciones de lo que estaba pasando (evidentemente mi japones no la iba a ayudar mucho)
- Habían decidido que hoy era el día que iban a abrir todas las taquillas en busca de droga, explosivos y armas de destrucción masiva. Afortunadamente, para mi y para mi mama, yo poseo ninguna de esas cosas y mucho menos en países con pena de muerte.
- Un miembro de la yakuza japonesa usa mi piscina y estaban registrando su taquilla mientras el hacia largos entrenándose para sus próximos “trabajos”
- Esa taquilla había estado cerrada durante mas de una semana y los empleados de la piscina habían avisado a la policía antes de abrirla por si había algo raro en su interior.
- El dueño de la taquilla había muerto durante su ejercicio y ellos estaban allí para poder identificarlo. Evidentemente mientras uno nada no suele llevar mas que la llave de la taquilla.
En ese punto le dije a mi imaginación que se apagara un rato que yo iba a ducharme y así ella podría descansar también, lo mismo para cuando saliera de la ducha ya habían abandonado el lugar y podría enterarme de algo mas.
Ni de broma, allí seguían, habían doblado y recogido todos enseres y/o pertenencias del sujeto y enseñaban el equivalente del DNI a un señor mayor que solo estaba cubierto por una toalla, al parecer podía conocerlo.
Así como de refilón vi la foto y me pareció un señor mayor, las opciones 1 y 2 se me iban al traste en menos de cinco segundos…
Vamos que mi visita a la piscina para hacer unos cuantos largos se había convertido en una novela policíaca donde todo apuntaba a la opción 4, pero al salir, ni ambulancias, ni sirenas, ni coches de policía, NADA. Eso si, mil de sumimasen, sumimasen, sumimasen y reverencias de 45 grados por haberme tenido esperando para llegar a mi taquilla.
En un remoto pasado
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