noviembre 10th, 2010 lorco
¿Lo cualo?, ¿lo que?, pos eso, que esperamos, y hoy no podemos ni pensar, estamos dándole al botón de recibir mail una vez cada cuatro segundos.
Crucemos los dedos.

Las piernas o lo que sea.
Mañana este espacio retomara su ocupación habitual, es decir informaros de todo lo que no haces y lo que deberíamos hacer.
En un remoto pasado
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noviembre 9th, 2010 lorco
Nieves, montes, arroyos, al final todo tenia que terminar en algún sitio y si ese sitio se tiene un premio por ser considerado una de las cien aguas mas puras de Japón seguro que el sitio merecía la pena.

El agua que baja del Fuji tarda unos ochenta, repito, OCHENTA años en irse filtrando hasta que llega a esa poza central, un estanque de diez metros de profundidad de aguas tan transparentes que hasta a mi me apetecía meterme dentro.
Los ocho estanques están rodeados de tiendas de regalos para turistas pero aun así el espectáculo merece la pena.



Los edificios que rodean los estanques guardan un aspecto de «anciano» que le da una atmósfera de esas que te hacen retroceder 100 años en el tiempo y pensar que aun hay esperanza, que las cosas se pueden conservar si tenemos cuidado con ellas.
El hecho de que el monte Fuji se refleje en las aguas le da un valor especial para los japoneses, al fin y al cabo el Fuji es un monte sagrado. A nosotros nos dejo la retina llena de imágenes y alguna que otra foto.





Dentro de los estanques las carpas y las truchas se disputaban el premio al bicho mas GRANDE que hemos visto en agua dulce.


Y evidentemente nos hacían pensar que eso así al horno, con jamoncito (o almendras) dentro tenia que estar así como perfecto para cenar, ¿no?
[Actualización] Nuevas fotos en el álbum del monte Fuji, un montón mas.
En un remoto pasado
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noviembre 8th, 2010 lorco
Como buenos hobbits que somos no podemos desaprovechar ninguna oportunidad para llenarnos la panza y mas si podemos con ellos conocer un poco mas de la zona que visitamos.
Tuvimos la suerte de que Hide conocía una receta de la zona que quería que degustáramos, una especie de «sopa/guiso» con pasta y verduras que era muy famosa en la zona.
Ni mas ni menos que el hōtō (ほうとう), tremendo, pero mejor unas fotos y volvemos al texto.


Ni que decir tiene que nos fue imposible terminar con semejante bañera de comida, era increíble, verduras de todos los colores, aunque la calabaza era la que le daba un color anaranjado al conjunto y un punto de sabor increíble. La pasta… Hecha a mano, de un grosor de los que hacen imposible comerse dos fideos a la vez, de los que hacen que llamar fideo a semejante grosor sea casi un insulto…
Increíble, solo esa comida ya merecía la pena el viaje, tanto como para marcarlo en la agenda de «tenemos que volver»
Pero la cosa no iba a quedar ahí, no íbamos a comernos semejante manjar en un sitio cualquiera, tenia que ser uno de los edificios mas famosos de la zona.


Un enorme iglú diseñado por el estudio Takeshi Hosaka con la idea de que este siempre abierto para poder ver el Fuji desde el interior, para poder mantener el impacto ecológico al mínimo y sobre todo buscando un aprovechamiento del espacio BRUTAL. Os recomendamos pinchar en el enlace, nuestras fotos no le hacen justicia a semejante edificio.
En un remoto pasado
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noviembre 5th, 2010 lorco
El miércoles era el día de la cultura y como no, teníamos que hacer algo, algo que cambiase nuestra rutina de estudiar, trabajar, limpiar y sobre todo no salir de fiesta ni hacer amigos…
Así que, al Fuji, si, si, justo cuando va a empezar el invierno, cuando uno se dice que en dos días el acceso estará cerrado y la nieve ocupara su plaza en lo alto del monto junto a los dioses, que mejor fecha…

Lo cuatro jinetes, tres de ellos invitados por Hide, y super Hide el conductor, nos encontramos a las horas en las que solemos irnos a dormir los fines de semana para hacer camino hasta allí y disfrutar, ademas, del cambio de color de las hojas. Nunca dejare de sorprenderme de esos colores rojizos.

Pero el objetivo era ver el monte, ese que dicen que se ve desde todos los edificios altos de Tokio y que se pasa la vida escondido tras las nubes. Algunos dicen incluso que es tan real como el monstruo del lago Ness.


Ahora ya lo habeis visto, ¿no direis que no se ve bonito con su cabecita llena de nieve? Afortunadamente esta no nos impedio llegar hasta la quinta estacion, lo maximo que se puede subir en coche, y luego un ratito andando, que tampoco era plan de subir hasta la cuspide, ¿verdad?



El hielo ya habia hecho presencia y encontramos algun arroyo que mas que arroyo era un polo de musgo y tierra, pero hobits infatigables como somos seguimos andando, un poco mas, teniamos que llegar hasta la curva que nos permitiria ver el otro lado de la montaña.



Con ganas de subir mas, mucho mas, de llegar arriba y ver si eso de que los dioses viven allí era cierto (que me da que mi que si lo hacen en invierno se piran a Okinawa que hace mas calor) nos quedamos, pero volveremos, seguro que volvemos para subir hasta el final. Evidentemente hay muchas mas fotos, muchas, muchas, en el álbum
Casi me olvido, perdon, perdon, tuvimos, como no, un invitado y no era una araña…

MOLA MIL
En un remoto pasado
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Categoria De paseo | 24 comentarios »
noviembre 2nd, 2010 lorco
Todo lo que diga podra ser usado en mi contra…

Muchas gracias a Xavi por la foto, y a TODOS por la noche
En un remoto pasado
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noviembre 1st, 2010 lorco
En una estación de cuyo no nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo nos cruzamos con esto…


Tenia la pinta de molinos, pero nosotros sabíamos que eran gigantes, y como el miércoles es el día de la cultura (文化の日) y no estaremos aquí para celebrarlo con vosotros sino que nos iremos a culturizarnos por los montes de Japón, hemos decidido dejaros hoy un poco de esos gigantes, digo molinos, digo libros.
Totalmente a disposición de la gente, seguro que había unas normas de uso y todo, pero a nosotros ya nos pareció raro así de por si…
En un remoto pasado
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octubre 29th, 2010 lorco
Hay días en el que jodido cosmos se alía en contra nuestra, otros días todo sale que parece preparado, y este fue el caso el otro día.
Estábamos hablando de las bodegas de sake, eso nos llevo a las fiestas de después de la cosecha y las distintas tradiciones, en Japón, en España…
Yo como buen aficionado a lo que llaman caldos los entendidos y aun mas aficionado a todo aquello que tiene pinta de fiestas, y mas si son de las que vienen por una feria o por el final de una cosecha, hablaba de las fiestas del vino de Valdepeñas (ganitas tengo de volver a poner los pies en una) o de las de Jumilla, que son de vino y de la región de la que nací…
Evidentemente de las de Valdepeñas tengo recuerdos ENORMES y noches de las que no recuerdo mucho. De las de Jumilla solo tengo referencias de terceros e imágenes de periódicos, televisión y poco mas.
Pues una vez terminada la conversación y con el olor a vino que Valdepeñas tiene en todas sus calles durante las fiestas nos fuimos a tomarnos un vino y un algo de eso que llaman solido para que podamos seguir bebiendo. Nada mas entrar al bar y ver la carta de vinos nos tuvimos que reír…

No podía ser, había un vino de SUPAIN (スパイン) y era nada mas y nada menos que de Fuminya (フミニャ) uno que de vinos solo entiende si le gusta o no, reconoce en seguida que Fuminya va a ser Jumilla y que el vino karucheero va a ser un carchelo, ¡ole!
Lo siento por los vinos de Jumilla pero me habría hecho mas ilusión tomarme un Valdepeñas, la sangre tira al monte, aun así me supo a gloria.
Quizás ese día los planetas estaban alineados en formación vamos a darle una sorpresa al Lorco que últimamente tiene «flores en el culo». Eso si, a partir de ahora solo vamos a hablar de encontrar maletines llenos de dinero y de subidas de sueldo de esas de poner muchos ceros detrás, a ver si hay suerte.
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos Últimos avances en globalización
Hace unos 730 días, relatábamos Tsukiji Market. Atunes al amanecer
Hace unos 1095 días, relatábamos «Atentados» y celebraciones
Hace unos 1460 días, relatábamos El volvan Taal
Categoria Brebajes | 18 comentarios »
octubre 28th, 2010 lorco
Hace un par de semanas oyendo voces de sirena se me ocurrió decirle a Oskar que si a una de sus «ideas» deportistas, ¿por que me meteré yo en estos fregaos?, y el domingo pasado nos despertamos pronto, nos vestimos de cosas de esas de deporte que suelen residir en el fondo de los cajones y eah, a pegar saltos. A la expedición se nos unió su señora y Ferpichan, que diga lo que diga esta hecho un deportista de élite también.
La idea era lo que ha sido denominado Parkour, ¿¿lo cualo??, si, si, la mayoría deberíais haber visto la la película Yamakasi y sino deberíais ver la increíble Banlieu 13, si los primero diez minutos de película no os dejan pegados al sillón os pago una birra.
La gente de esas películas creo lo que ellos llamaron «vamos a movernos y que MOLE» y desde entonces poco a poco la cosa se ha ido extendiendo por el mundo. La verdad es que es algo que visualmente MOLA mil, pero hay que estar preparado físicamente, y mental para no acojonarte, para dar esos saltos y que parezca normal, incluso fácil.
Creo que esta demás decir que uno no esta para esas cosas, que me pesa el culo y teniendo la escusa de un hombro aún un poco fuera de lugar pase más tiempo haciendo fotos que saltando como una cabra…



Os dejo un par de pruebas, os pido, aconsejo, que veáis el álbum de fotos y los vídeos de los de grandes Oskar y Ferpichan con su versión del evento.

Y lo peor de esto es que estoy seguro de que volveremos…
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos Un nuevo aparato digital
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Hace unos 1460 días, relatábamos Sacudida pero contenta
Categoria Cosas que no hacer en Japón | 20 comentarios »
octubre 27th, 2010 lorco
Nos ha costado media mañana de tiempo y un par de subidas a la pagina que no quería aceptarnos el vídeo, pero por fin, para vosotros, seis minutos de imágenes en movimiento, también llamadas vídeo
Pedazo de ambientes…
En un remoto pasado
Hace unos 365 días, relatábamos Revisión medica
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Hace unos 1095 días, relatábamos falsa alarma, todo trankilo
Hace unos 1460 días, relatábamos Un laaaaaaaaaaargo fin de semana
Categoria De paseo | 11 comentarios »
octubre 26th, 2010 Nerea
A estas alturas, los posados de Samurai protagonizados por Ferpi y Guillermo, parecen insuperables. Y puede que lo sean. sin embargo, vamos a intentarlo.
«Mukashi mukashi…» o lo que es lo mismo «Erase una vez…»
Para empezar, cuando aterrizamos en Tateyama, sólo sabíamos que se trataba de un gran Matsuri (o festival) anual, en el que los habitantes de Tateyama conmemoraban la Leyenda conocida como «Nanso Satomi Hakkenden». Aunque en su momento no sabíamos nada de la leyenda (y para qué negarlo, no nos importó), el despliegue de medios y lo pintoresco de las escenas que íbamos contemplando eran suficiente acicate para nuestros hocicos de turista curioso. Si no hemos puesto ningún enlace a la leyenda es porque no hemos encontrado información sobre ella en español y porque realmente es un lujo poder contarla uno mismo. Para quienes no tengan el espíritu muy Cuentacuentos hoy, tenéis nuestra bendición, saltaros esta parte.

Princesa Fuse, su esposo canino Yatsufusa y sus ocho hijos espirituales.
» Erase una vez, en la región de Nanso (actual Tateyama), durante un período de enfrentamientos sangrientos, el samurai Satomi puso fin al gobierno de una pareja de intrigantes traidores. En su último aliento, la esposa bruja Tamazusa, arrojó una maldición sobre la descendencia de Satomi: Que tus nietos sean perros errantes sin amo.
A pesar de la victoria de Satomi, las guerras se sucedieron sin tregua. Satomi, presa de la desesperación y ante el miedo a ser vencido, se confíó a su fiel perro Yatsufusa : A quien me trajera la cabeza de mi enemigo, le daría la mano de mi hija, la Princesa Fuse, aunque se tratara de un perro como tú. Cuando Yatsufusa se presentó ante Satomi con el tributo entre las fauces, Satomi no tuvo más remedio que cumplir su palabra y ceder a la joven Fuse (cuyo prometido había sido dado por muerto), quien supo honrar a su padre pero que impuso a Yatsufusa la condición de no tocarla. De este modo, Fuse y su esposo canino emprendieron una vida juntos en las montañas y se profesaron un respeto mutuo, a raíz del cual, Fuse quedo milagrosamente en cinta.
Desgraciadamente, el desaparecido prometido de Fuse, el guerrero Daisuke, al regresar a su hogar y conocer la deshonrosa situación de su amada, se echó al monte con la determinación de acabar con la vida de Yatsufusa. Sin embargo, Fuse se interpuso y resultó herida de muerte. Sus últimas palabras fueron para Daisuke, y mientras le explicaba el milagro de su concepción espiritual (ya veis, no somos los únicos, aunque ellos lo llaman leyenda), las cuentas de su mala (rosario budista) se desperdigaron por el suelo. Todas excepto 8 cuentas, que se dispersaron por todo Japón y fueron a parar a 8 familias. En cada una de ellas nació un hijo marcado con el símbolo del Clan Satomi. Al conocer la verdadera historia, Daisuke se sintió tan culpable, que se hizo monje y se dedicó de reunir a los hijos de Fuse: Los Ocho Perros Guerreros del Clan Satomi, cuyo cometido sería defender las tierras del Clan Satomi. Y colorín colorado…»
Esta leyenda fue recogida por Kyokutei Bakin a principios del siglo XIX y constituye la novela clásica más larga de la literatura japonesa. Está formada por 106 volúmenes, y tardó 30 años en completarla. Bakin se quedó ciego durante el proceso y tuvo que dictar las últimas partes de la obra a su nuera.»
Para los que podáis leer en francés, lo he adaptado (o medio copiado) de este blog, no veas que curro se ha metío el colega.
Para lo que seáis un poco frikis, esta leyenda a ha inspirado numerosas adaptaciones cinematográficas, teatrales y como no: de anime.
Pero volvamos a nuestro matsuri…¿por dónde iba?
Al llegar, nos topamos con los Dashi’s, carrozas ricamente adornadas y tiradas gracias a gruesas cuerdas. Todos participan en esta celebración, de modo que tanto niños como adultos tiran de las cuerdas del Dashi. Seguimos el sendero de Dashi’s de colores y llegamos al parque de Shiroyama (observad el castillo, precioso en las alturas, más falso que un duro con la geta de Goku), donde la asistencia era más densa y ruidosa. Ante la imposibilidad de seguir por el camino principal, nos desviamos por un callejón. Gran acierto.



Los participantes en la reconstrucción de la Hakkenden estaban dándose un respiro tras haber caminado hasta el parque delante de la procesión. Admirad lo imponente de esas armaduras, las caras de agotamiento de los chiquillos y el orgullo de los adultos. Impresionante. Nos hubiéramos quedado allí encantados, pero nos echaron porque tenían que prepararlo para la representación. No nos podemos quejar, sobretodo porque para compensarnos, y tras ver las caras de felicidad infantil que se les habían quedado a Ferpi y Guillermo, nos indicaron que en el museo se podrían vestir con una armadura de verdad: 18 kilos de verdad… sin el casco. Y es que, por causas de peso, las armaduras que lucen los habitantes de Tateyama son de cartón piedra y enlacadas. Todo un trabajazo, por cierto. Por ¿quién diría que no son de verdad?




Tras la sesión de posados samurais, llegamos a la representación en plena batalla. Por suerte, pudimos contemplar desde arriba, las últimas escenas de la leyenda. Solo podemos asumir que el samurai que marcha con paso decidido hacia el escenario, es uno de los Ocho Perros Guerreros, reuniéndose con sus hermanos por fin mientras los arcabuceros lanzan salvas de bienvenida. Pero esto, claro está, es nuestra modesta, imaginaria y propia versión.


A continuación, y en efervesccencia matsuril, nos pasamos por los yatais a ver que daban de comer. Una pena no haber sacado fotos, porque lo que nos zampamos no estaba nada mal: ise ebi (o mini langosta, similar a la de Izu) y un namero frito (personalmente, me pirro por el namero en todas sus formas). De este modo, nuestros estómagos nos guiaron hasta la zona de avituallamiento de los cargadores de Dashis, entre los cuales hicimos algún que otro tomodachi borrachil. La verdad es que son un encanto de gente.Y si a alguno le da la impresión, viendo el álbum de gentes anónimas del festival, de que son un puntito kinkis (cholos, jinchos), no os equivocáis, nuestras acompañantes tokiotas también lo pensaban.



Recordáis que habíamos hablado de los mikoshis, pues el cierre del festival lo hacen ellos. Y de qué manera. Una apoteosis entre El Rocío y el festival de mikoshis de verano. Por turnos, dos mikoshis se unen y saltan y bailan a la vez, sin accidentes ni heridos. Increíble. Así se les pone el cuello como una patata, no es para menos.



Poco a poco, la hora de devolver el coche se nos echaba encima y dejamos a Tateyama y sus gentes disfrutar del espectáculo.
Una vez más: Arigatou gozaimasu.

Muchas mas fotos en el álbum
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